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aprender

Dar las gracias nos hace más felices

Niñas abrazándose

Entro en la farmacia para comprar un antigripal. La farmacéutica ve a mi peque y se asoma al mostrador para ofrecerle una piruleta sin azúcar.

Extiende su pequeña manita y coge el regalo.

_¿Qué se dice? _le indico.

_Gracias _responde con timidez.

De camino a casa le explico la necesidad de ser educado y dar las gracias siempre que alguien sea amable contigo. Después de la lección práctica improvisada nos quedamos en silencio. Un silencio que me da tiempo para reflexionar si ese es el efecto que quiero conseguir. ¿Me conformo con una fórmula de buenas maneras? ¿Es bastante para mí con enseñarle las normas de educación?

¿Piensas que tu hijo/a es agradecido/a?

La mayoría de nuestros/as hijos/as vive en un ambiente de constante insatisfacción. Los hechos se suceden a tal velocidad que son incapaces de reconocer el esfuerzo y la pasión que se invierte en cada cosa que se hace por ellos. No hablo de que no se sientan en absoluto agradecidos sino más bien que esa gratitud es fugaz y queda ensombrecida por la necesidad de que suceda lo próximo.

¿Recuerdas el juguete que más te gustaba cuando eras niño/a? Piensa cuánto tiempo jugaste con él y ahora extrapólalo a tu hijo/a y analiza cuánto tiempo le ha durado la ilusión por su juguete favorito (siempre dando por hecho que lo tenga).

Estudios avalan la importancia de dar las gracias

La fórmula es tan sencilla como antigua. Debemos enséñales el verdadero significado de estar agradecido. “Gracias” no debe ser una simple palabra. Es un sentimiento, no una simple fórmula de conducta social.

Un estudio publicado por la revista Personality and Individual Differences demuestra que la gratitud está íntimamente relacionada con el bienestar y ésta a su vez con la autoestima. Los psicólogos Emmons y McCollough estudiaron las consecuencias de la gratitud y acabaron concluyendo que tiene profundos efectos en el bienestar físico y también emocional de las personas. “Descubrieron que las personas que hacían de esta actitud un hábito de vida se sentían más saludables, más optimistas y más felices con sus vidas. Otros investigadores llegaron a la conclusión de que este hábito mejora las relaciones con las personas y propicia el altruismo. Además de ayudar a superar el estrés y las actitudes negativas. Pero uno de los frutos más importantes de la gratitud es que contribuye a generar felicidad.”

Cómo llevarlo a la práctica

Cada vez que una persona hace algo por ti, debes sentirte realmente agradecido y expresárselo desde el corazón.

Siéntate con tu hijo/a reflexionar. Coged un papel y escribid en él las cosas o a las personas a quienes debéis estar agradecidos. Empieza por un periodo corto y concreto del día, os sorprenderán los resultados. No es necesario que hayan hecho grandes cosas por vosotros. La verdadera esencia está en las cosas pequeñas.

Hazle pensar a tu hijo/a cuántos elementos intervienen para favorecer, por ejemplo, algo tan sencillo y habitual como ir al cole. Tan solo desde que se despierta hasta que llega a la puerta de la escuela pasan cosas fascinantes que debemos agradecer:

  • Quién le levanta cada mañana para que no llegue tarde.
  • Quién le prepara el desayuno.
  • Qué es lo que puede desayunar. Cuántos elementos están implicados en ese pequeño hábito (el panadero, el dependiente del supermercado, el cajero…)
  • Quién lo lleva al cole.
  • Qué cosas lleva en la mochila. Qué elementos le hacen posible pasar su jornada escolar; lápices, libretas, almuerzo…

Un antiguo proverbio chino dice “Cuando bebas agua, recuerda la fuente”.

Recuérdale que no solo debe dar agradecer las cosas que tiene, también debe agradecer el esfuerzo en procurarlas aunque finalmente no se consigan.

Puede que de este modo se pare a pensar en las cosas que tiene alrededor. Las pequeñas cosas de las que disfruta tienen un causante, un/s persona/s a las que jamás le dimos las gracias por procurarlas. Las cosas de las que disfruta son fruto de un esfuerzo, a veces personal y otras económico por las que debemos sentirnos agradecidos.

No es necesario andar dando las gracias indiscriminadamente. La gratitud se puede expresar de diferentes formas distintas a las palabras; gestos, acciones, abrazos, besos…

Es posible que éste sea el inicio del camino para conseguir que aprenda a dar las gracias desde dentro y de paso me sirve de reflexión a mí para mejorar este aspecto fundamental de mi conducta.

¡Muchas gracias a todos/as por invertir vuestro tiempo para leer este post!